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Urbanismo y Resiliencia Territorial: Construyendo Ciudades Adaptativas para el Futuro


Propuesta GVL Gossamer para el concurso de urbanismo resiliente a lo largo del río Jing en Xi'an, China - Tomado de https://www.archdaily.co/co/922183/glv-gossamer-combina-urbanismo-y-resiliencia-para-este-proyecto-costero-en-china


El urbanismo y la resiliencia territorial emergen como temas cruciales en el contexto contemporáneo, en el cual las ciudades enfrentan desafíos cada vez más complejos y urgentes. La rápida urbanización, el cambio climático, la escasez de recursos y las crisis económicas son solo algunas de las fuerzas que moldean el entorno urbano actual. En este escenario, la resiliencia se presenta como un concepto fundamental, proponiendo no solo la capacidad de resistir y recuperarse de adversidades, sino también la habilidad de adaptarse y transformarse. Este articulo explora la intersección entre el urbanismo y la resiliencia territorial, examinando cómo la planificación urbana puede ser una herramienta poderosa para construir ciudades capaces de afrontar los desafíos del siglo XXI.


Saskia Sassen, en 1984 ya lo mencionaba en su obra "La Ciudad Global", donde proporcionaba perspectivas valiosas sobre la intersección entre la globalización y las dinámicas urbanas, recordándonos que las ciudades resilientes deben considerar su papel en la red global de ciudades interconectadas, las ciudades globales, al abrazar la resiliencia territorial, deben abordar tanto los desafíos específicos de su posición en la economía global como las necesidades locales, la gestión del crecimiento urbano, la mejora de la infraestructura, la promoción de la equidad y la participación ciudadana son elementos cruciales para fortalecer la resiliencia territorial en este contexto.


El urbanismo ha evolucionado a lo largo de la historia en respuesta a diversos factores sociales, económicos y tecnológicos. Desde las antiguas civilizaciones hasta las megalópolis contemporáneas, la forma en que planificamos y diseñamos nuestras ciudades refleja no solo nuestras necesidades materiales, sino también nuestras aspiraciones culturales y valores compartidos. Sin embargo, la acelerada urbanización de las últimas décadas ha llevado a la aparición de problemas sistémicos que requieren una reflexión más profunda. Las ciudades actuales se enfrentan a problemas de congestión, falta de viviendas asequibles, contaminación, desigualdades socioeconómicas y vulnerabilidades ante eventos extremos.


La resiliencia territorial se presenta como una respuesta integral a estos desafíos, alentando la adopción de estrategias que no solo mitiguen los impactos negativos, sino que también fortalezcan la capacidad de adaptación y transformación de las comunidades urbanas.

Por ejemplo Barcelona en España, bajo la dirección del arquitecto Ildefons Cerdà en el siglo XIX, implementó el famoso Plan Cerdà, que buscaba una expansión urbana ordenada y equitativa. Aunque no se concibió con la resiliencia moderna en mente, sentó las bases para el desarrollo sostenible y la conectividad en la ciudad.



El Plan Cerdà, concebido entre 1859 y 1860, se basaba en un diseño reticular de manzanas cuadradas con esquinas cortadas, conocidas como "manzanas de ensanche". Este diseño permitía una mejor ventilación, acceso a la luz solar y una distribución eficiente de los servicios urbanos. Además, el plan incorporó amplias avenidas, como la Gran Vía de les Corts Catalanes, para facilitar la movilidad y mejorar la conectividad dentro de la ciudad. Sin embargo, el vínculo entre el Plan Cerdà y la resiliencia territorial no es simplemente histórico; es una relación que trasciende el tiempo y se manifiesta en la capacidad de adaptación y recuperación del territorio frente a los desafíos contemporáneos. La resiliencia territorial se refiere a la capacidad de un territorio para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de perturbaciones, ya sean naturales o humanas.


La resiliencia territorial implica ir más allá de la resistencia pasiva frente a amenazas y crisis. Si bien la resistencia sigue siendo crucial, la resiliencia busca crear ciudades que no solo sobrevivan a los impactos producto de condiciones climaticas o sociales adversas, sino que prosperen y evolucionen a partir de ellos. Esto implica adoptar un enfoque holístico que considere no solo la infraestructura física, sino también los aspectos sociales, económicos y ambientales de la urbanización.


La planificación urbana basada en la resiliencia territorial debe abordar la vulnerabilidad social, garantizando que todas las comunidades tengan acceso a servicios esenciales, oportunidades económicas y participación en la toma de decisiones. La equidad espacial se convierte en un pilar fundamental, asegurando que la resiliencia no beneficie solo a ciertos grupos privilegiados, sino que se extienda a todas las capas de la sociedad.

El cambio climático es uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan las ciudades modernas. Eventos climáticos extremos, aumento del nivel del mar y cambios en los patrones de precipitación amenazan la estabilidad de las áreas urbanas. La resiliencia territorial en el contexto climático implica la implementación de estrategias de adaptación, como la construcción de infraestructuras verdes, el diseño de edificaciones sostenibles y la planificación de zonas de evacuación.


La ciudad resiliente al cambio climático no solo se defiende contra las amenazas ambientales, sino que también abraza la oportunidad de transformarse en un entorno más sostenible y ecológicamente consciente. La integración de tecnologías inteligentes, energías renovables y prácticas de diseño urbano sostenible son fundamentales para forjar ciudades que no solo resisten, sino que prosperan en un clima en constante cambio. Las "Ciudades Esponja" son un ejemplo de esto; Yu Kongjian es el creador de este concepto, un renombrado arquitecto y paisajista chino, reconocido internacionalmente por su enfoque innovador en el diseño de paisajes sostenibles y resilientes. Estas ciudades esponja son un enfoque de diseño urbano que aborda los problemas relacionados con las inundaciones y la gestión del agua en entornos urbanos, especialmente en el contexto de eventos climáticos extremos y el cambio climático.


Qunli National Urban Wetland, diseñado por Turenscape Landscape Architecture - Qunli, China - Tomado de: https://landezine.com/qunli-national-urban-wetland-by-turenscape/


Las ciudades esponja buscan absorber, filtrar y gestionar eficientemente el agua de lluvia, reduciendo así el riesgo de inundaciones y mejorando la calidad del agua en las ciudades. Algunas de las características clave de las ciudades esponja incluyen:


  1. Parques Esponja: Áreas verdes y parques diseñados para absorber el exceso de agua de lluvia.

  2. Sistemas de Drenaje Sostenibles: Implementación de sistemas de drenaje que permiten que el agua de lluvia se infiltre en el suelo en lugar de ser canalizada directamente hacia los desagües pluviales.

  3. Techos Verdes y Paredes Verdes: La incorporación de vegetación en los techos y paredes de edificios para ayudar en la absorción de agua.

  4. Caminos y Calles Permeables: Superficies permeables que permiten que el agua se filtre a través de ellas en lugar de acumularse en la superficie.

  5. Restauración de Cuerpos de Agua: Rehabilitación de ríos y cuerpos de agua para mejorar su capacidad para absorber agua y reducir el riesgo de inundaciones.

La resiliencia territorial implica una gestión de riesgos proactiva y una participación ciudadana significativa. La planificación urbana debe anticipar posibles escenarios de riesgo y desarrollar estrategias de mitigación y respuesta.

Al mismo tiempo, la participación ciudadana no debe ser una mera formalidad, sino un proceso genuino de colaboración entre la comunidad y los planificadores urbanos. La inclusión de las voces locales en la toma de decisiones garantiza que las soluciones propuestas sean culturalmente sensibles y socialmente equitativas.

Por ejemplo en Nueva Orleans, EE. UU., tras el huracán Katrina, se implementaron estrategias de gestión de riesgos que incluyeron la mejora de los sistemas de diques y la participación activa de la comunidad en la planificación de la reconstrucción.


El urbanismo y la resiliencia territorial están intrínsecamente entrelazados en la creación de ciudades adaptativas y sostenibles. La planificación urbana basada en la resiliencia no solo aborda los desafíos inmediatos, sino que también prepara a las ciudades para un futuro incierto. La equidad, la sostenibilidad ambiental, la adaptación al cambio climático y la participación ciudadana son elementos esenciales en la construcción de ciudades que puedan resistir y prosperar en un mundo en constante evolución. En última instancia, el urbanismo resiliente no es solo un enfoque técnico, sino un compromiso ético con la creación de entornos urbanos que mejoren la calidad de vida y promuevan la prosperidad para todas las personas.

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