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Neuroarquitectura Aplicada al Espacio Público.

Diseñando Entornos que Impactan la Mente y el Bienestar


Jardín Vitra Oudolf / Piet Oudolf

La Neuroarquitectura es un campo interdisciplinario que combina la arquitectura y la neurociencia para comprender cómo los espacios físicos afectan a las personas en niveles cognitivos y emocionales. Cuando aplicamos este enfoque a los espacios públicos, nos encontramos con la oportunidad de diseñar lugares que no solo sean funcionales y atractivos, sino que también influyan positivamente en la mente y el bienestar de quienes los utilizan. En este artículo, exploraremos la Neuroarquitectura aplicada al espacio público y cómo esta disciplina puede mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades y comunidades.


Comprendiendo la Neuroarquitectura

La Neuroarquitectura se basa en la idea de que el entorno construido tiene un impacto directo en la salud y el bienestar de las personas. Los avances en la Neurociencia y la tecnología han permitido a los arquitectos y diseñadores analizar cómo el cerebro responde a diferentes aspectos del diseño arquitectónico, como la luz, el color, la forma y el espacio. Esto ha llevado a la creación de espacios que están diseñados conscientemente para promover la comodidad, la concentración, la creatividad y la relajación.


Principios de la Neuroarquitectura en Espacios Públicos

Cuando aplicamos la Neuroarquitectura al diseño de espacios públicos, hay varios principios clave a considerar:


1. Iluminación adecuada

La iluminación desempeña un papel crucial en la percepción de un espacio y en la regulación del reloj biológico de las personas. Espacios bien iluminados pueden mejorar el estado de ánimo y la productividad, mientras que la falta de luz natural puede causar fatiga y afectar negativamente la salud mental. En espacios públicos, se deben maximizar las fuentes de luz natural y artificial para crear un ambiente acogedor y funcional.

Renovación del Parque Creativo y Escultórico Pingshan de Shenzhen / Atelier XI


2. Elementos naturales y biodiversidad

La presencia de elementos naturales como plantas, agua y materiales orgánicos en los espacios públicos puede tener un efecto positivo en el bienestar. Estudios han demostrado que la exposición a la naturaleza puede reducir el estrés, mejorar la concentración y aumentar la satisfacción general. Integrar elementos naturales en parques, plazas y calles peatonales puede hacer que estos lugares sean más atractivos y relajantes.


Ruinas subterráneas / A Threshold


3. Diseño ergonómico y accesibilidad

Los espacios públicos deben ser diseñados pensando en la comodidad y la accesibilidad de todos los usuarios. Esto implica la elección de mobiliario ergonómico, la eliminación de barreras arquitectónicas y la consideración de las necesidades de personas con discapacidades físicas o cognitivas. Un diseño inclusivo garantiza que el espacio sea acogedor y utilizable para todos.


Nueva zona de ocio del Gran Hotel Senac São Pedro / Levisky Arquitetos | Estratégia Urbana


4. Estimulación sensorial adecuada

El diseño de espacios públicos debe ser cuidadosamente equilibrado en términos de estimulación sensorial. Demasiados estímulos pueden causar estrés y distracción, mientras que la falta de estímulos puede resultar en aburrimiento. Los espacios públicos deben ofrecer una variedad de experiencias sensoriales, como sonidos agradables, texturas interesantes y vistas panorámicas, para mantener a las personas comprometidas y confortables.


Microparque comunitario de Songzhuang / Crossboundaries


5. Conexión con la comunidad

Los espacios públicos deben fomentar la interacción social y la conexión con la comunidad. Los diseños que incluyen áreas para reuniones, eventos y actividades culturales promueven un sentido de pertenencia y cohesión entre los residentes. Además, la sensación de seguridad en un espacio público se mejora cuando hay una presencia activa de personas y actividades.


Jardín la Playita / Joshua Ascencio


La idea de que la Neurociencia puede revolucionar la teoría arquitectónica y el ejercicio de la disciplina es emocionante y prometedora. Al aplicar estos conocimientos al diseño urbano, se pueden crear ciudades y comunidades que estén en sintonía con las necesidades y deseos de los residentes. Esto incluye la creación de espacios públicos que fomenten la comodidad, la interacción social, la salud mental y el bienestar general de los ciudadanos.

El diseño urbano tiene un profundo impacto en la experiencia cotidiana de las personas. La Neurociencia puede ayudar a comprender cómo los aspectos sensoriales, la vista, el sonido y el tacto, afectan su vida diaria. Esto podría llevar a la creación de calles y plazas más atractivas y cómodas que mejoren la calidad de vida de las personas; Por otro lado la seguridad en el diseño urbano es un tema crítico. La Neuroarquitectura puede aportar ideas sobre cómo diseñar entornos urbanos que reduzcan el estrés, minimicen los riesgos y fomenten la seguridad de los ciudadanos. Esto incluye la planificación de iluminación, la disposición de elementos de diseño que faciliten la orientación y la creación de espacios seguros para todas las edades.


La Neuroarquitectura también puede ser fundamental en la promoción de la accesibilidad y la inclusión en el diseño urbano. Comprender cómo las personas con diversas capacidades perciben y utilizan los espacios puede llevar a la creación de ciudades más accesibles y amigables para todos. Para avanzar en esta área, es esencial fomentar la colaboración entre arquitectos, urbanistas, diseñadores de interiores y neurocientíficos. La investigación interdisciplinaria permitirá una comprensión más completa de cómo los espacios afectan a las personas y cómo se pueden optimizar para el beneficio de todos.


La Neuroarquitectura aplicada al espacio público representa una emocionante convergencia entre la ciencia y la creatividad. Al considerar cómo los espacios físicos influyen en nuestras mentes y emociones, los diseñadores y urbanistas pueden crear entornos que promuevan el bienestar, la comunidad y la calidad de vida en nuestras ciudades y municipios. Al abrazar estos principios y ejemplos de diseño, podemos transformar nuestros espacios públicos en lugares que nutren tanto el cuerpo como la mente.

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